Dejemos de lado por un rato el humor. Hoy quiero contarles lo que me pasa frente al panorama social, económico y político de nuestro país en primer persona.
Es cierto que con mis 36 años no es la primera crisis que vivo. Pero si es la primera con una familia constituida y eso, definitivamente, cambia el panorama. Ahora ya no puedo pensar en como la crisis me afecta a mí: si gano menos, que no compro, que no cambio, que hago con mi departamento o que puedo comer y que no. Ya no se trata de limitarme en salidas, cenas, diversión.
Como mamá de Sol de 5 años y Ciro de 10 meses, las prioridades han cambiado. Y ojo, que la crisis no me pega en lo superficial, no hablo de menos ropa de marca, o juguetes caros o salidas limitadas. Habló de algo más profundo y no menos drástico. Por ejemplo: comencé mi día pagando impuestos más caro (mucho más caros) que en el 2013. Sucede que mi sueldo, el cual aumentó durante el año pasado, hoy es más magro (en cuanto a poder adquisitivo se refiere) que en el 2013. O sea, impuestos más caro...sueldo más bajo, un ecuación que no cierra por ningún lado. O Ayer...que fui al supermercado y descubrí que con el mismo dinero que el mes pasado compré infinidad de productos menos.
La lista de ejemplos es aún más larga y seguramente coincide con la tuya en muchos aspectos. Y la sensación más clara es la de indignación...aunque claro, debería sumarle algo de frustración, mucho de tristeza y por supuesto bronca contenida. Una combinación perfecta para el caldo social en el que vivimos.
No tengo la respuesta de como se sale. Mucho menos la explicación de como es que cíclimamente volvemos a caer. No entiendo de economía política, sí y mucho de economía familiar y no es poco. Mi familia no sabe ni supo de lujos. Al igual que nosotros (hijos de padres laburantes) nuestros hijos no conocen de salidas costosas, juguetes sofisticados o ropa de marca. Y estamos orgulloso de que así sea. Cada día nos esforzamos por hacerles saber que la vida, la buena vida, pasa por otro lado. Incluso Sol, con solo 5 años, ya comprende claramente que las cosas de obtienen con esfuerzo y dedicación por eso tiene su alcancía y ahorra todo el año sus monedas para comprarse una nueva maya cada verano. Claro que yo puedo comprársela, pero definitivamente no la haría sentir tan feliz y orgullosa como el saber que la compró ella CON SUS AHORROS.
Da miedo, tristeza, bronca saber que debo planificar nuestra comida limitando la carne, las verduras, las frutas porque todo se fue al carajo producto de la especulación de unos pocos seguro pero de mala política y desastrosos administradores también. No me hablen de partidismos, de alianzas, de que la crisis es culpa siempre "del otro". Alguna vez, me gustaría que la clase política que votamos se ponga al hombro el país que hace décadas destruye y vacía y encaren la crisis como lo hago yo y cualquier ciudadano cada mañana: EN PRIMERA PERSONA.
Tristísimo...impotencia e indignación...¿qué otra cosa podemos hacer? solo hacer lo que hacemos de la mejor manera posible y dar lo mejor de nosotros siempre...un granito de arena siempre es un granito de arena que junto a millones forman una playa...y resistir...:-( es genial enseñar a los niños el valor de lo ganado con el trabajo...esa es la cultura que se está perdiendo gracias a los gobiernos "dadivosos" con los "pobres" y que castigan a los que trabajamos con más impuestos y supuestos "beneficios" a los que realmente nunca se puede acceder...
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