jueves, 17 de abril de 2014

Adios Gabo...nuevos horizontes disfrutarán de tu arte...

Descubrí el placer por la lectura tempranamente. De manos de mi madre...quien increíblemente no terminó la primaria porque odiaba ir a la escuela. Sin embargo, con escaso presupuesto, se desvivía por comprar libros para sus tres hijos.
Ese amor por la lectura me hizo tropezar con la genialidad de García Marquéz en el secundario y bastó con leer ( o devorar) Cien años de soledad para ponerlo en el pedestal de mis preferidos. Y uno tras otro, sus libros de fueron acumulando en mi biblioteca, cual santuario.
Con Gabo aprendí mucho más que a disfrutar de la literatura...pues tras leer sus obras periodísticas abracé el amor por aquella profesión y terminado el secundario no cabían dudas de qué quería estudiar. Sus libros fueron también fundamentales para entender el valor de la palabra justa o por el contrario el poder de la verborragia descriptiva y su capacidad de trasportarte en el corsel de su realismo mágico a los maravillosos o tétricos mundos de cada uno de sus libros.
Quizá por eso, durante años, atesoré el deseo de llevar a Cartagena y pararme estoica en tu puerta s+olo para estrechar tu mano. Ni siquiera una palabra era necesaria. Cuando te ví, hace algunos días en la celebración de tu cumpleaños recuperé del arcón de los sueños perdidos aquel deseo y sentí que tal vez no dejaría nunca esa triste categoría: un sueño utópico y perverso. Una pena...las sensaciones tan profundas rara vez se equivocan. Te fuiste hoy y te llevaste los resquicios de esperanza que me quedaban.
Buen viaje maestro. Los Buendía, Santiago Nasar, Las putas tristes, y el Coronel entre tantos otros, te esperan ...quien sabe donde...y por cuanto. Pero seguro que a donde quiera que vayas Gabo, tu pluma seguirá haciendo estragos...

viernes, 28 de febrero de 2014

La tranquilidad extirpada

      Vivo en un barrio humilde donde se mezclan laburante, subsidiados, dueños de lo ajeno, jubilados y alguna que otra "categoría" que escapa hoy a mi memoria. Un barrio con gente que a diario labura pensando en crecer (algunos aquí mismo...muchos otros para salir de aquí); donde sobran los "inertes" a los que la vida simplemente les sucede y poco hacen en ese "mientras tanto"; donde algunos (cada vez más desafortunadamente) mamaron desde la cuna el concepto de que se puede vivir sin producir nada pues es más simple adueñarse de lo que otros producen. Sin embargo, es un lugar donde se vive con cierta tranquilidad... PERDÓN...debo corregir el tiempo verbal...VIVÍA, es ese barrio supuestamente tranquilo.
      Hasta que el martes...dos alimañas motorizadas consideraron que era tiempo de hacernos caer en esa realidad que sólo escuchábamos pero que aún no había dado su coletazo. Una noche de martes que caía pesadamente como la fina llovizna...clima ideal para "trabajar" al acecho. La víctima, Diego, mi esposo, que cerca de las diez de la noche llegaba de trabajar en su moto de una de las escuelas. 
      Un segundo, un portín que se abre, una mano en el hombro, un arma...otra vez el arma...y solo el arma. Solo pudo focalizar su mirada en eso...y a duras penas entender el contexto: dos sujetos, una moto, cascos, gritos, insultos y...el arma. 
      Los "laburantes de la noche", esos que sólo saben vivir de lo ajeno sin ningún tipo de vergüenza, primero pidieron la moto, luego la mochila y lógicamente el celular y la billetera. Claro, no eran nada gentiles, ni educados, ni pacientes...y otra vez el arma volando de un lado a otro. 
      Lo tenían todo, eso que tanto esfuerzo nos había costado...cuando de pronto el gritó se escuchó a unos metros...como en esas películas del Lejano Oeste donde el cowboy valiente aparece en la cima de la montaña cargando su legendario rifle para dar cierre a un cuadro siniestro y rescatar al hostigado. Y ojo, el paralelismo no está tan errado pues si lo pienso aquí se vive (como en tantos barrios de nuestra ciudad) como en el Lejano Oeste, con el cuchillo entre los dientes y la autoridad adormecida. 
"Frenate ahí o te quemo" se escuchó en la noche mientras nuestro cowboy/vecino atinaba a buscar un arma en su cintura (minutos después descubriríamos que no tenía nada...solo dotes de buen actor). "Frenate cu..." se escuchó de nuevo y eso bastó (increíblemente) para que quien ya estaba montado en la moto, regodeándose  de su buena suerte (lindo trabajito como para arrancar la noche) se viera aturdido y ante la confusión optara - por suerte- por saltar abruptamente correr hacia su "colega" y huir raudamente mientras intentaba no perder el resto del botín. No dejo de pensar en la segunda reacción posible: podría haber girado su brazo y sencillamente disparar...afortunadamente, no lo hizo. Segundos después el miedo quedaría flotando alrededor de Diego... y aún hoy, cómodo al parecer con nuestra compañía se niega a abandonarnos. 
      Me niego rotundamente a agradecer que no lo golpearon. Me niego rotundamente a agradecer que no dispararon. No puedo, no me sale, no lo siento así. Se que lo perdido va y viene pero nadie nos quita como familia esta macabra sensación que se siente cuando te arrebatan uno de los vienen más preciados : LA TRANQUILIDAD. 
     Vivía en un barrio humilde, ese barrio que mis viejos eligieron 36 años atrás cuando no eran más que cuatro casas. Ese barrio que imaginaron próspero y de gente trabajadora que poco a poco y peso a peso harían que el progreso fuera una sana comunión entre los vecinos. Lástima, les falló el instinto...y nos ganó la desilusión.

viernes, 21 de febrero de 2014

Solo triunfa quien nunca deja de luchar

      He leído miles de frases sobre la importancia de valorar la vida, sobre las segundas oportunidades o la lucha implacable frente a lo malo, lo injusto, lo frustrante. Sin embargo no me salió ninguna Gonza la primera vez que te vi, tras el accidente, pues pensé que no había forma de sentir lo que sentías...había que vivirlo en carne propia para saber que pasaba por tu cuerpo, tu mente y tu corazón.
     Supe entonces que lo único valioso que podía y debía hacer era acompañarte a vos y tu familia en cada nuevo emprendimiento destinado a mejorar tu calidad de vida.
     Es necesario aquí Gonzalo hacer una pausa para explicarle a mis lectores quién sos y qué te pasó. No sé los detalles ni tengo muy presente las fechas, pero poco importa...la referencia será general y empapada de mis sensaciones: Gonzalo es de esos ex alumnos que uno inevitablemente recordará como "el revoltoso" (perdón Gonza pero la verdad no duele, ajaja). Ese, que uno deseara que faltara en su clase pero que a la vez notaba su ausencia (extraño síndrome docente si lo hay). Tras haber terminado el cole tropecé un día en la sala de profesores con la triste noticia de su accidente, pero debo admitir que escuché a medias y no registré a fondo el hecho. La culpa me atravesó meses después cuando vi una nota sobre su caso en La voz: Gonzalo había sido atropellado cuando manejaba su motocicleta y abandonado en la vía pública por un cobarde que merece otros tantos adjetivos. Tras pelear por su vida, intentaba recuperarse; buscaba testigos y pedía ayuda económica para enfrentar su tratamiento pues el ya no podía trabajar: estaba postrado en una cama. El sentimiento de culpa decía me atravesó...no había hecho nada por él hasta ese momento. Llamé entonces al celular y allí conocí a su madre...desde ese momento me sumé a cada proyecto, campaña o acción destinada a conseguir medicamentos, recaudar fondos, buscar contactos en los medios.
    Y un buen día me animé, y fui a verlo. Dolió, mucho. Porque un alumno no es un hijo pero está cerca de tu corazón y es inevitable que su éxito te alegre y su dolor...sencillamente te duela.
   Y así fue Gonzalo. No supe que decir...preferí seguir "haciendo" era más útil desde ese lugar. Peleaste primero por tu vida; más tarde por buscar justicia; después por conseguir que la mutual se hiciera cargo de tu rehabilitación lo antes posible porque sino todo volvía al punto cero. Y a la par, una familia que lo dejó todo para acompañarte, llorar, sufrir, soñar y sobrevivir a la tristeza.
    Fuimos muchos los que motivados por esa familia que luchaba sin cansancio sumamos esfuerzos, oraciones, trabajo, aliento. Todo, absolutamente todo, sumaba al deseo de verte bien, entero, abrazado a la dignidad que ese mal parido te había quitado.
    La segunda vez que te vi, estabas entusiasmado porque finalmente la obras social había cedido y estabas a pleno con la rehabilitación...habían tardado tanto! Sin embargo te vi increíblemente sereno, sin remordimientos. Me contaste que ya no tenías demasiado interés en buscar a quien te atropelló: "De que me sirve profe. Lo encontramos. Va preso...cuánto? 4 años es la pena máxima que conozco. Y después? El sale, recupera su vida, su familia y yo? Yo no profe...yo voy a seguir en la silla. Qué sentido tiene que lo odie. Dios hará justicia algún día" sentenciaste. Duro, doloroso pero lleno de sabiduría!
    El camino del rencor no tenía sentido, había que buscar otro. Y te entregaste al camino de la recuperación. Los médico, de s hicieron su parte pero vos, vos sos el artífice de tu nuevo presente. Después de algo más de un año en el que seguramente mordiste la almohada millones de veces para que no te escucharan llorar, hoy la vida da revancha: estás trabajando en el mismo supermercado en el que lo hacías antes del accidente. Tampoco fue fácil, la burocracia también demoró ese sueño...pero tenés una vieja que debe tener piernas de atletas a esta altura de tanto caminar por pasillos desiertos y callos en las manos de tantas puertas que golpeó a la que la burocracia ya no la asusta.
    Nada está dicho, resta un largo camino por recorrer. Nada será igual que antes de ese 25 de noviembre de 2012, de eso no hay dudas. Pero lo valioso mi querido Gonzalo es que cual un gladiador estás siempre dispuesto a dar batalla porque tempranamente aprendiste que "Solo triunfa quien nunca deja de luchar".




viernes, 14 de febrero de 2014

Un error de interpretación

Situación contexto: Hora del almuerzo. Me encanta...es cuando la mujer pulpo entra en acción y una debe hacer mil cosas al mismo tiempo: cocinar, poner la mesa, dar de comer a Ciro en su sillita que todo lo toca, servir la comida del resto, seguir dando de comer a Ciro, evitar que Sol tiré el vaso, servir, evitar que Ciro tire algo, sentarme y soñar con comer tranquila (por ahora no he logrado que el sueñe se concrete)...en fin...un caos. 
En medio de ese caos: el noticiero. En esta oportunidad el periodista desentrañaba un nuevo misterio policial haciendo un reconto de la vida de un presunto asesino. Indicaba (absolutamente indignado) que el sujeto estaba en libertad al momento del crimen aún cuando su prontuario desbordaba de violencia con 16 DELITOS! Sí, escucho bien (afirmaba) 16 DELITOS. Cabe mencionar que quien escribe no estaba atenta en lo más mínimo a la TV. Pero Sol sí. Y acá viene la anécdota de cada día:
Sol, que todo lo escucha y lo ve (atención, esta es la edad en la que el adulto debe saber que los niños tienen ese poder y por tanto a la hora de criticar a otros conviene no mencionar nombres. Evitará así pasar vergüenza en el futuro pues la criatura seguro se le ocurrirá repetir su comentario frente a la persona que usted criticó y el momento será tan memorable como bochornoso. Critique, pero recuerde: ni nombres, ni lugares...desarrolle un lenguaje en clave que solo los adultos puedan entender). Retomo: Sol ensimismada en sus cosas prestaba también atención a la TV. Y de repente abrió grande sus ojos. Miró la mesa, sus manos y pareció contar. Nuevamente miró la TV, ahora escuchaba con atención. Y otra vez la mesa, las manos, el conteo. En eso me dice: 
Sol: Mamí...Maaaa...Mami...
Mami: Qué Sol? Estoy dando de comer a tu hermano hija!
Sol: Escuchaste al señor del noticiero?
Mami: No hija, mamá está ocupada. No estoy prestando atención. (Claro, la criatura no comprende aún que cuando mamá pulpo entra en acción por lo general desconecta su sentido auditivo para evitar recargar su memoria RAM).
Sol: Pobre hombre mamá....(su cara mostraba gran congoja)
Mami (Intrigada): Por qué hija? Qué le pasó? Aquí no tuve otra opción más que mirar la tele y leer el titular: El asesino ya tenía en su haber 16 delitos.
Sol: No te das cuenta mamá? No sé como hace el pobre...(y otra vez miró sus manos).
Mami: Cómo hace con qué Sol?
Sol: Como hace para comer con 16 DEDITOS!!! Un espanto!
Mamí habla ahora a su cerebro: Rápido...vamos, rápido...asociá...algo esta mal..asociá...y "voila" (ahí está).
DELITOS= DEDITOS.... y la risa se me escapó a borbotones....
Mamí: No, hija...no dijo 16 DEDITOS...el periodista dijo DELITOS!
Sol (aún consternada): Y eso qué es?
Ufff...se me complicó...ahora había que explicar el término DELITOS... y no fue nada sencillo para mamá pulpo!



lunes, 10 de febrero de 2014

La crisis en primera persona

      Dejemos de lado por un rato el humor. Hoy quiero contarles lo que me pasa frente al panorama social, económico y político de nuestro país en primer persona.
      Es cierto que con mis 36 años no es la primera crisis que vivo. Pero si es la primera con una familia constituida y eso, definitivamente, cambia el panorama. Ahora ya no puedo pensar en como la crisis me afecta a mí: si gano menos, que no compro, que no cambio, que hago con mi departamento o que puedo comer y que no. Ya no se trata de limitarme en salidas, cenas, diversión.
      Como mamá de Sol de 5 años y Ciro de 10 meses, las prioridades han cambiado. Y ojo, que la crisis no me pega en lo superficial, no hablo de menos ropa de marca, o juguetes caros o salidas limitadas. Habló de algo más profundo y no menos drástico. Por ejemplo: comencé mi día pagando impuestos más caro (mucho más caros) que en el 2013. Sucede que mi sueldo, el cual aumentó durante el año pasado, hoy es más magro (en cuanto a poder adquisitivo se refiere) que en el 2013. O sea, impuestos más caro...sueldo más bajo, un ecuación que no cierra por ningún lado. O Ayer...que fui al supermercado y descubrí que con el mismo dinero que el mes pasado compré infinidad de productos menos.
      La lista de ejemplos es aún más larga y seguramente coincide con la tuya en muchos aspectos. Y la sensación más clara es la de indignación...aunque claro, debería sumarle algo de frustración, mucho de tristeza y por supuesto bronca contenida. Una combinación perfecta para el caldo social en el que vivimos.
      No tengo la respuesta de como se sale. Mucho menos la explicación de como es que cíclimamente volvemos a caer. No entiendo de economía política, sí y mucho de economía familiar y no es poco. Mi familia no sabe ni supo de lujos. Al igual que nosotros (hijos de padres laburantes) nuestros hijos no conocen de salidas costosas, juguetes sofisticados o ropa de marca. Y estamos orgulloso de que así sea. Cada día nos esforzamos por hacerles saber que la vida, la buena vida, pasa por otro lado. Incluso Sol, con solo 5 años, ya comprende claramente que las cosas de obtienen con esfuerzo y dedicación por eso tiene su alcancía y ahorra todo el año sus monedas para comprarse una nueva maya cada verano. Claro que yo puedo comprársela, pero definitivamente no la haría sentir tan feliz y orgullosa como el saber que la compró ella CON SUS AHORROS.
       Da miedo, tristeza, bronca saber que debo planificar nuestra comida limitando la carne, las verduras, las frutas porque todo se fue al carajo producto de la especulación de unos pocos seguro pero de mala política y desastrosos administradores también. No me hablen de partidismos, de alianzas, de que la crisis es culpa siempre "del otro". Alguna vez, me gustaría que la clase política que votamos se ponga al hombro el país que hace décadas destruye y vacía y encaren la crisis como lo hago yo y cualquier ciudadano cada mañana: EN PRIMERA PERSONA.

miércoles, 5 de febrero de 2014

El Ratón Perez en crisis...

         Sol perdió ayer su primer diente de leche y eso obligó a revisar los números de la economía familiar (ajustada si se considera que aún no cobré mi sueldo). La tarea no fue nada sencilla si consideramos la presión psicológica que la niña generó desde las 5 de la tarde (momento de la emblemática caída del diente) y hasta la hora de dormir preguntando con esa ansiedad y persistencia propia de los niños: Cuánto me va a traer? Cuánto me va a traer? Cuánto... Consensuamos con papá una respuesta, para evitar doble discurso y sobre todo cifras dispares pues para eso ya sobra desinformación con la bendita disputa acerca del verdadero indice de inflación. Y el discurso fue que: El Ratón Perez te va a traer lo que pueda...depende de cuantos dientes tenga que juntar y la plata que trae en la billetera (si ya sé...poca imaginación pero al menos logramos equiparar las versiones y evitar confusiones que marquen a Sol para toda la vida!!!)
        Después llegaría el debate con Diego (papá) sobre cuánto poner debajo de la almohada..cabe mencionar que es nuestra primera experiencia con el bendito Ratón. Mucho? no, aún no sabe el valor del dinero y conviene fomentar en ella el espíritu del sacrificio y el ahorro (Bueno eso si no consideramos algunas declaraciones del gobierno que indican que el ahorro es síndrome de avaricia). Entonces poco? y noooo...lo que ahorremos hoy lo gastaremos en el futuro en terapia analizando por qué el ratón la discriminó y le trajo una miseria. En fin...la suma acumulada entre aportes paternos y de la abuela (siempre paga el pato) fueron $20.
        Amaneció y Sol apareció saltando en nuestro cuarto...en un despilfarro de dotes actorales (exagerados a mi criterio) preguntamos ansiosos con su papá por la llegada del Ratón a lo que respondió con un rictus mezcla de emoción y desilusión: 
Sol: Si...vino...me trajo $10 pesos (los otros $10 llegarían luego de manos de la abuela)...(silencio). 
Mamá: Bueno, pero está bien...son muchos los dientes que tiene que juntar no? (esperando la reacción).
Sol: Si, que se yo...están bien los $10 pesos...aunque yo le había pedido $100!

Reflexión: Cada vez estoy más convencida que no le hace nada bien a Sol ver los noticieros. A qué viene esto? Ayer todos los canales se ocuparon de demostrar "lo poco que valen" los queridos Rocas por estos días. Y claro... la pequeña imaginó que si no valen nada está en todo su derecho de pedir uno...




martes, 4 de febrero de 2014

Cruce de opiniones...

De vacaciones: En nuestro descenso del Cristo de La Cumbre, Sol (mi hija, 5 años) observa la reproducción en cerámica que le compramos y pregunta: Eyyy porque Jesús tiene los brazos abiertos? El padre...rápido para dar batalla responde: "Nos está saludando a todos" (Si su madre con 30 años de catequesis encima lo escucha, claramente lo deshereda) a lo que Sol retruca..."Que raro yo pensé que los abría para dar amor a todos"...Sabia...peligrosamente sabia.